Alberto: No te tengo a tí...
XxX: ¿Familiares de María Salguero?
Yo: Yo, soy su hija.
XxX: Bueno, su madre está bien. No ha sido nada grave. Mañana se podrá ir
a casa. ¿Está aqui su padre?
Yo: No, ha venido mi tía y mi primo.
Yo: Buscando aparcamiento, a lo mejor ya estará entrando. Mira, hablando
del rey de Roma por la puerta asoma.
Doctor: ¿Es usted su tía?
Tía: Sí, ¿hay algún problema?
Doctor: ¿Podemos hablar en privado?
Alberto: No, no podeís.
Tía: Alberto, por favor. Claro, ahora vengo chicos.
Se fueron, Alberto estaba, ¿triste?, ¿enfadado? no sé, pero sé que no estaba
bien.
Yo: Eemmm...¿Alberto?
Alberto: ¿Sí?, por lo de antes...
Yo: ¿Qué has querido decir con lo de antes?
Alberto: Mira, Jenny, no sé por donde empezar...
Yo: ¿Por él principio?
Alberto: Ja-Ja que graciosa.
Yo: Venga, va, empieza.
Alberto: Jenny, tú y yo somos primos.
To: ¿En serio?, ¿no?, ¿de verdad? Ve al grano, joder.
Alberto: Bueno, Jenny...
Tía: Vamos, chicos. Vámonos a casa. Jennifer tu padre se quedará aqui
con tu madre. Vosotros os quedaís en casa. Espero que no la destrozeís, yo
también estaré aquí con tu madre.
Yo: Vale tita, ¿vamos?
El el viaje para ir a casa fue todo muy silencioso así que puse música.
Cuando estábamos en casa, mi tía se fue.
Yo me encerré en mi habitación al ordenador y miré que tenía un mensaje.
Miré y era David. El que me insulta.
Ponía esto:
Jenny, quería decirte que durante este tiempo me he dado cuenta de que he
sido un imbécil en insultarte. Y que me he dado cuenta de que eres perfecta.
Y que te amo.
Cuando leí esto, en voz alta, como de costumbre alguien me tocó la espalda.
Alberto: ¿Qué es esto?
Continuará...
No hay comentarios:
Publicar un comentario