martes, 30 de abril de 2013
Capítulo 4.
Pero abrí los ojos, vi todo en blanco. ¿Dónde estaba? Ni siquiera sabia donde había llegado a parar.
-Yo: ¿Dónde estoy?
-XxX: Hola, soy la enfermera.
En ese instante ya sabía dónde estaba, estaba en el hospital.
-Yo: ¿Qué hago aquí? ¿Por qué no estoy muerta?
-Enfermera: Has perdido mucha sangre, pero tampoco es que por esa pérdida de sangre vayas a morir.
Me quede un rato pensando. Pensando en la vida, en como estaré dentro de unos años. Si ahora estoy por suicidarme como estaré dentro de unos años, sola, con dos gatos o perros… No sé qué hare con mi vida. Que será el día de mañana…
Después de tanto pensar, me quede dormida.
Desperté, escuche una voz.
-XxX1: ¿Está bien? Por favor, no quiero que se muera.
-XxX2: ¿Es usted su novio?
-XxX1: Ojalá –susurro- .
-XxX2: ¿Qué dijiste?
-XxX1: Que no, no soy su novio. Soy alguien muy cercano a ella.
-XxX2: Necesitamos saber quién es, si no se tendrá que ir de aquí.
-XxX1: Me voy, me voy. Cuando despierte, por favor, decirle que he venido y que haré lo imposible por luchar por ella. Que la esperare todo lo que haga falta.
Escuche toda esa conversación, me quede con las dudad de saber quien era. Maldita yo, ¿Por qué tendría que haberme echo esto?
Entro la enfermera.
-Enfermera: Señorita, se puede ir. Aquí le han traído ropa. Si quiere puede cambiarse en el lavabo.
-Yo: ¿Quién me la ha traído?
-Enfermera: No sé, un chico alto como rubio, ojos mieles, era demasiado atractivo.
-Yo: Gracias.
Me fui al lavabo a cambiarme y empecé a mirar la ropa que me habían traído. Estaba flipando, esta ropa era la que…
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario