domingo, 24 de noviembre de 2013

Capítulo 39.

Narro: Y así es como pasó mi cumpleaños, todo tan feliz. Hasta que vino la noche...
No había nadie en casa. Sus padres se fueron de fiesta, o a saber dónde. Y bueno, nosotros estábamos solos.
-Alberto: ¿Y qué hacemos ahora?
-Yo: No sé, ¿jugamos a la Xbox?
-Alberto: Como quieras.
-Yo: Eso quiere decir que no, ¿verdad?
-Alberto: Si quiero Jennifer.
-Yo: Joder, ¿qué te pasa ahora conmigo?
-Alberto: Nada…
-Yo: En fin.
-Alberto: Es que mira, tú quieres jugar y yo… Yo quiero otra cosa. Pero no creo que tú si quieras.
-Yo: Dime qué cosa…
-Alberto: Dejemos esto, ¿sí? No vas a querer…
-Yo: ¡Joder! ¿Qué es? ¿Acaso es salir a la calle desnuda o algo parecido?
-Alberto: Tiene algo que ver con lo de desnuda…
-Yo: ¿Alberto? ¿Estás bien?
-Alberto: Pues claro, ¿por qué?
-Yo: Pues no sé, me dices eso...
-Alberto: Somos novios, ¿qué hay de raro en eso?  
-Yo: No sé, no estoy preparada.
-Alberto: ¿Crees qué yo si?
-Yo: ¿Por qué insistes tanto? Solo me quieres para eso ¿verdad? Me lo has dejado demasiado claro, venga me voy de aquí.
Narro: Estaba muy enfadada, nunca pensé que él me quería solo para eso. Así que decidí irme de casa un rato. Y así hice, me fui a la calle y me quedé en la puerta a llorar. Pero alguien me tocó el hombro.
-XxX: Lo siento.
-Yo: ¿Ahora?
-Alberto: Era una broma, joder. Quería saber que decías. De verdad. ¿Crees que me importa solamente eso?
-Yo: Sí.
-Alberto. Pues no.
Narro: Y me besó. Realmente no estaba acostumbrada a esto, aún no me entraba en la cabeza eso de que él y yo somos novios. 
-Alberto: Anda, tira para casa.
-Yo: Voy mi sargento.
-Alberto: Mi tonta. 
Narro: Nos fuimos para dentro y estuvimos jugando a la Xbox un buen rato. Vale, lo reconozco, me ganó un par de veces. Pero yo también le gané, eh. 
-Alberto: Te gané.
-Yo: Eres un tramposo.
-Alberto: Eso dicen siempre los perdedores.
-Yo: Te odio.
-Alberto: Sabes que no. 
-Yo: Me enfado contigo.
Narro: Y como de costumbre, me besó de nuevo. Pero esta vez, se podría decir que no era un beso normal. Sino, un beso que llegaría a más. 
-Alberto: ¿En serio quieres hacer esto?
-Yo: Sí...
Narro: Pero cuando él se iba a quitar la camiseta, alguien entró. Era...