martes, 30 de abril de 2013

Capítulo 8.

Miré el reloj y...
¡DIOS, TENDRÍA QUE HABER VENIDO HACE YA UNAS CUANTAS
HORAS!
Empecé a llorar. Mi madre había tenido un accidente. Que idiota he sido.
Mi tía: ¿Qué pasa Jennifer?, no me asustes.
Yo: Tita, mamá ha tenido un accidente. -Empecé a llorar aún más-
Mi tía me dio un abrazo, yo sollozaba en su hombro. No podía pasar esto
a mi. ¿No tenía suficiente?
Vi como mi primo estaba hablando por teléfono, ¿es idiota? ve que estoy
llorando y empieza a llamar por teléfo...¡Pero sí ese es mi móvil!
Yo: Alberto, ¿qué haces?
AlbertO. Algo que debería haber echo tú. ¿No quiéres saber donde está tú
madre o qué?
Albeeto estuvo hablando con el médico. Le dijieron que era grave.
Así que mi tía cogió el coche y fuimos rapidísimo al hospital. Por mala suerte
que había caravana.
Yo: ¡IR MÁS RAPIDO, JODER! VOSOTROS NO PERDEÍS A UNA MADRE.
Me cago en mi vida.
Alberto: Calmate, no pasa nada. No va a morir. Ya verás como todo saldrá
bien. -Me miró a los ojos y me abrazo-
Yo: Nunca me sueltes por favor.
Alberto: ¿Creés que algún día sería capaz de soltarte?, ¿me ves capaz?
Siempre serás mi pequeña, jamás te soltare, es mi vida pequeña. Te quiero
muchísimo.
Yo: Te adoro tanto.

Estábamos al lado del hospital, mi tía nos dijo que bajaramos ya. Ella
buscaría aparcamiento. Alberto preguntó sobre mi madre, dijieron que
teníamos que esperar sentados, que dentro de unos minutos avisan sobre
algo nuevo.
Alberto: Todo estará bien. A partir de ahora, todo saldrá bien.
Yo: Para tí es muy fácil decir esto. Porque tu vida es genial. Teniendo novia,
tienes familia, eres popular en tu instituto y podría decir más cosas...
Alberto: No tengo novia.
Yo: Da igual, pero seguro que ni necesitas una. Tienes a millones de chicas
detrás tuyo. Tienes todo lo que quieres.
Alberto: No te tengo a ti...
Continuará...






No hay comentarios:

Publicar un comentario