martes, 30 de abril de 2013

Capítulo 11.


No le importó que le hubiera dicho eso, él me cogió la cara. Nos miremos a la cara y me abrazo.
-Alberto: Lo siento pequeña. Joder, me vas hacer llorar a mí. No llores, por favor te adoro.
-Yo: Que me dejes. Te odio con todo mi ser. Vete de mi casa. VETE DE MI VIDA.
-Alberto: No me digas eso.
-Yo: Joder, te quiero.
-Alberto: Yo también Jenny, yo también.
Me quedé dormida en su pecho. A partir de ahí no sé que más pasó. Al otro día me desperté de un ruido que escuché.
-Yo: Me cago en diez en nueve y en su abuela de América en tanga -empecé a chillar-.
Entró Alberto.
-Alberto: ¿Qué haces chillando a estas horas?
-Yo: ¿Y tú, que ruido extraño estás haciendo?
-Alberto: Nos estan esperando fuera. Así que vístete rápido.
-Yo: Voy, me ducho rapidísimo.
Me duche en 15 minutos y vestirme en 2 o 3 minutos.
-Alberto: Vamos, Jenny, nos están esperando.
-Yo: Ya voy.
Mi tía dijo que me tenía que ir a Barcelona con ellos. En fin, yo quería irme a Barcelona ya que ahí tenía una prima que éramos como mejores amigas.
Fuimos al hospital, vi a mi madre. Estaba durmiendo así que le dejé una nota. La nota decía así:
Mamá, siento todo por lo del otro día. Quiero que sepas que sí te vas de mi vida, la que se va luego soy yo. Espero que estés bien. Cuando vuelva de Barcelona, espero verte sonreír como lo has echo siempre. Aunque no tenías motivos de hacerlo. Pero quiero que sepas que aquí tienes a tu hija, la única hija que tienes, para lo que quieras. Que sí te pasa algo muero.
Mamá, te amo.
Firmado, tu hija.
Me quedé más tranquila haciendo esa nota. Mi tía, mi primo y yo fuimos al coche. Nos despedimos de mi padre, bueno, yo no.
Fue un viaje lento, yo me quedé despierta. Contestando a David. En lo cual ponía:
....

No hay comentarios:

Publicar un comentario