En lo cual ponía:
Mira David, yo te he amado durante muchísimo tiempo. Y lo has sabido. Pero siempre me has insultado, me has llamado gorda y... De todo. Por tu culpa estuve ingresada ¿sabías? Sí no lo sabías, ahora lo sabes. Y el otro día, casi he estado apunto de morir. Así que por favor, déjame en paz.
No tenía sueño, así que me puse a jugar a mi pou.
Mientras jugaba, me empezó a ceder el sueño. Así que me dormí.
Al cabo de... A saber. Noté una mano caliente en mi hombro.
-Alberto: Vamos pequeña, levanta. Hemos llegado.
-Yo: No me llames pequeña, jo.
-Alberto: ¿Por qué?
Porque me enamoró, ¿que digo? Sí ya lo estoy -dijo mi mente-.
-Yo: Me recuerda a mi ex... Pero no pasa nada. -Estaba claro que me lo inventé-.
-Alberto: Princesa... Levanta.
-Yo: Ya voy, pesado.
Me levanté del coche, ayudé a mi tía a llevar las maletas al coche y cuando cogí una de las maletas no vi un bordillo, y me lo comí. No literalmente. Me sangraba la rodilla, y encima, creo, que me había jodido muñeca.
-Alberto: ¿Estás bien princesa?
-Yo: Sí, creo, ayúdame a levantarme.
Me levanto y quedemos pegados. Mirandonos a los ojos. Sentía su respiración chocar con la mía. Se empezó acercar a mí. Estaba rozando sus labios pero...
-Yo: No Alberto, no puedo.
-Alberto: ¿Qué pasa? ¿Por qué no puedes?
Yo solo me fui. Lo dejé ahí, sin saber la respuesta que le daría. ¿Por qué tenía que ser mi primo?
Mi tía me dijo que descansara que era de noche. Y que tendría que dormir con mi primo, Alberto.
Oh, que día más maravilloso. -¿Se nota la ironía, verdad?-
Me fui directa a la cama de mi primo. Bueno, antes me tendrá que poner el pijama.
Así que me empecé a desnudar. Cuando de repente noté unas manos en mis caderas...
Continuará...
No hay comentarios:
Publicar un comentario